El
Doctor Talavera, había sido además de regidor y catedrático de
Salamanca, embajador de los Reyes Católicos, lo que le permitirá colocar
las armas reales en su casa. Fue asimismo el Fundador de la Capilla de
Talavera.
Se cree que esta casa fue reformada
con motivo del matrimonio de su hijo, Arias Maldonado con Juana
Pimentel, hija del Conde de Benavente. La casa se modernizará tras esta
reforma con algunos detalles renacentistas como la sustitución de
algunos de los antepechos góticos de las ventanas por otros que en lugar
de tracería gótica llevan láureas. También en este momento se decora el
exterior con veneras heráldicas, símbolo del apellido Benavente y flores
de lis, emblema de los Maldonado, en la crestería del patio. Hecho este
que algunos autores interpretaron como un símbolo de amor. Las veneras
se repiten sistemáticamente por todas las fachadas, dando lugar a la
denominación de "Casa de las Conchas".
La fachada principal da a la calle
Compañía, situándose enfrente de la clerecía. Originariamente llevaba en
sus extremos dos torres de las que solo permanece la oriental, reducida
en altura. Estas dos torres, según Gavilán Tomé, presentaban desplomes y
grietas por lo que se desmontó parte del torreón existente y el otro
quedó eliminado. Es posible que en estas mismas fechas, alrededor del
año 1722, se abrieran las austeras ventanas superiores. Dos elementos
enriquecen y caracterizan la fachada del palacio: las célebres conchas,
cuyo tratamiento responde a gustos mudejarizantes de gran peso en el
arte gótico final, y las ventanas, cerradas con arcos de graciosas
curvas y antepechos góticos y renacentistas del entresuelo cuya autoría
se atribuye a fray Francisco de Salamanca.
El patio del edificio es de pequeñas
dimensiones y se presenta descentrado con respecto a la puerta de
acceso. Se compone de dos pisos: el bajo, con arcos de cinco centros
sobre pilares y la galería superior, sobre columnas de mármol clásicas,
traídas de Italia. Entre los arcos del piso inferior se pueden apreciar
escudos colgando de una argolla que sujeta una cabeza de león envuelta
en una láurea. Los restantes escudos aparecen entre láureas o sobre
discos avenerados de marcado carácter renacentista. Bajo la crestería de
remate se labran gárgolas. En este patio, al igual que en la fachada, se
alternan soluciones góticas y renacentistas introduciendo piezas que
llegan labradas desde Italia.
Esta construcción, en el año 1529,
poco después de que terminaran las obras, se destinará a casa de
alquiler. En 1702, siendo propiedad del conde de las Amayuelas, fue
ampliada por la calle de la Rúa con una amplia casa, obra de Pedro de
Acosta. En la actualidad, tras ser objeto de una reciente restauración,
alberga una biblioteca pública.