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CASA DE LOS MALDONADO Diego Maldonado Rivas, que fue camarero del arzobispo Fonseca, se hizo edificar, en 1531, esta casa de fachada plateresca de cuya obra y diseño se encargó Juan de Álava o, si se prefiere, Juan de Ibarra, ya que ambos nombres se refieren al mismo artista. La construcción es sencilla y destaca en ella el hecho poco usual de que se realizara en mampostería, reservándose la piedra labrada en sillares para la zona decorada de la fachada. Ésta se organiza a partir de dos pilastras colgadas que arrancan de la altura del dintel dela puerta. |
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| La portada de la Casa Maldonado de Morillo se considera que fue construida entre 1530 y 1540, por tanto coetánea de la Casa Solís. Su esquema carece de ordenación arquitectónica, pero en la fachada, la fantasía y el buen cincel dejaron muestras evidentes de belleza y de buen hacer. A la altura de la línea del dintel de la sobria puerta, adintelada con dovelas semejantes a las de la Casa de Solís y cartelas en sus ángulos, se alzan apoyadas en ménsulas, altas pilastras, con su base y capitel. Éstas sostienen una cornisa sin decoración sobre la cual se asienta una láurea con escudo tenante por dos bellísimas figuras de niños o querubines. El blasón contiene las flores de lis de los Maldonado. En el centro se abre un balcón flanqueado por dos franjas verticales, que descansan en un friso corrido con serie de cabezas de angelitos, motivo frecuente en el plateresco salmantino. Este balcón fue, en tiempos, una simple ventana enmarcada. El dintel del balcón es una gran pieza en la que campea, llenándolo un escudo tenante por dos deliciosas figurillas que parecen flotar. Este blasón pertenece al arzobispo Fonseca. El Arzobispo Alfonso de Fonseca vivió a caballo entre los siglos XV y XVI y fue una figura con gran poder y con grandes influencias. Nacido en Santiago y muerto en Toledo, estudió teología en Salamanca y fundó aquí un colegio. A los lados del balcón, dos escudos con ornamentos y figuras tenantes. Las pilastras y franjas están decoradas con grutescos que, por su fragante fantasía y refinado modelado, presentan atisbos con los del convento salmantino de San Esteban. Este edificio, que durante muchos años estuvo destinado a dispensario de la Cruz Roja, fue restaurado, al igual que el de los Solís, en 1989. La casa de los Maldonado de Salamanca, al igual que su contigua de Solís, constituye un paréntesis entre los numerosos monumentos religiosos que posee la ciudad. El visitante curioso podrá ver varios palacios, todos ellos del mismo estilo renacentista, entre las calles y plazas de la villa. Es de agradecer que esta arquitectura civil, casi siempre perdida o desaparecida, aparezca de vez en cuando en algún rincón, ante tantas iglesias, catedrales y monasterios. Su contemplación nos traslada a otras épocas y si, en un primer momento, nos recuerda la alta posición de la nobleza que los construyó, también nos hable del modo de vida que reinaba en Castilla en la primera mitad del siglo XVI. |
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