No
sólo en Salamanca se plantean grandiosas edificaciones religiosas, ya en
la catedral de Sevilla trabajan los mejores arquitectos castellanos,
algunos de los cuales trabajará aquí con planteamientos muy similares
así como en Segovia y en Plasencia, las más tardías del gótico español
pero las más monumentales.
La Catedral se comenzó con trazas de
Anón Egas y Alonso Rodrigo siendo maestro mayor del templo Juan Gil de
Hontañón, al que sustituyó su hijo Juan Gil el Mozo y Juan de Álava en
1526. Más tarde trabajará aquí Rodrigo Gil de Hontañón. Se construye sin
necesidad de tirar la antigua catedral, adosándola paralelamente al muro
norte de aquella. Juan Gil hace las esbeltas naves y capillas, sus
inmediatos sucesores las partes altas de los muros y ventanales de las
naves laterales. Juan de Álava introduce detalles renacentistas, así
como Rodrigo Gil, quien levanta la parte superior de la nave mayor
añadiéndole elementos decorativos platerescos y en 1550 da por
concluidas las bóvedas en el cuerpo de la iglesia. Las obras se alargan
hasta el siglo XVIII en que Joaquín Benito Churriguera y después Manuel
de Larra Churriguera se ocupan de ellas. El templo se consagra en 1733
tras una larga construcción cuyo resultado es una catedral con
estructura y planteamientos góticos pero con añadidos platerescos,
barrocos y neoclásicos.
En 1513 se pone la primera piedra,
comenzando las obras por los pies. Su planta rectangular consta de tes
naves, la central más ancha y más alta, y de capillas abiertas entre los
contrafuertes laterales. Las cubiertas son bóvedas estrelladas, la
cabecera se cierra con muros rectos. La piedra arenisca dorado-rojiza de
Villamayor, tan particular y característica de Salamanca, se utilizó en
sus muros, arbotantes, pináculos, cimborrio, torre y en sus
magníficas portadas, donde los elementos góticos y platerescos se dan la
mano: junto a arcos conopiales un tratamiento de las figuras
escultóricas propia del tardogótico o gótico flamígero, se encuentra una
menuda decoración donde se entrame un mundo vegetal con pequeñas
figuritas humanas, de animales, de seres fabulosos, propia del
plateresco, que inunda los arcos, intercolumnios, escudos, medallones,
etc. rodeando los relieves del Nacimiento de Cristo y la Adoración de
los Pastores en la portada principal, hermoso ejemplo de la riqueza
artística de un monumento de transición entre un mundo medieval que se
acaba y otro que "renace" a la modernidad, siendo la ciudad de Salamanca
el mejor testimonio de ello en suelo español.