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CONVENTO DE LAS ÚRSULAS La fundación de este convento dedicado a Santa Úrsula está ligada al patrocinio de la familia nobiliaria de los Fonseca, de origen portugués pero instalada en Castilla desde finales del siglo XIII, y alcanzando gran fortuna durante los siglos XV y XVI, época en la que varios miembros del linaje ocuparon altos cargos eclesiásticos. El edificio fue mandado construir por Don Alonso de Fonseca II, arzobispo de Santiago de Compostela y patriarca de Alejandría, que fue un importante mecenas de las artes de su época y que eligió la iglesia de este convento como lugar de enterramiento. El sepulcro donde descansan sus restos, labrado en mármol por Diego de Siloé entre 1529 y 1531, esta en medio de la capilla mayor, majestuoso e inamovible. La fundación del cenobio tuvo lugar según la mayoría de las fuentes en el año 1512, aunque para algunos podría ser anterior, de 1490. |
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| Del convento
destaca sobre todo el templo de fábrica gótica muy tardía. Consta de una
amplia nave dividida en dos tramos cubiertos con bóvedas estrelladas de
nervios combados, que se prolongan hasta el suelo resaltando la
verticalidad del espacio interior ascendente.
La capilla mayor poligonal sobresale en altura al lado de la nave, cubierta con el mismo tipo de bóveda y separada de la nave por un arco de acceso apuntado. Conocida popularmente como "El Torreón", su exterior sorprende por la maravillosa esbeltez y verticalidad que adoptan los muros de dicha capilla erigidos con perfecta sillería salmantina y reforzados con altos contrafuertes; a pesar de las reformas a que fue sometida esta parte de la cabecera de la iglesia, que truncó la la punta de los pináculos y colocó un tejado volado sobre ellos, cortando de esta manera el sentido ascensional de la parte alta. Esta parte alta se decora con pináculos, crestería calada, gárgolas y escudos de armas de los Fonseca, Acevedo, Ulloa y Maldonado, que como el resto los blasones que campean sobre la puerta de acceso al convento y en bóveda de la capilla mayor, son de factura plateresca renacentista. Así mismo, tenemos que mencionar otros motivos ornamentales platerescos recubriendo las columnas y capiteles próximos al presbiterio con fina y menuda decoración semejante a la obra de escultores como Juan Álava, y que pudiera decirse que son los mas tempranos motivos renacentistas labrados en Salamanca. A los pies de la iglesia se dispuso un doble coro: el superior con importante reja gótica, y el coro bajo cubierto con espléndidos artesonados renacentistas de madera policromada, que evidencien la influencia del arte mudéjar, tan presente en una época en la que el arte parte de la diversidad para conjugarla y conseguir unos resultados artísticos totalmente particulares, partiendo de lo propio, además, aceptando y adaptando las novedosas influencias externas. Las portadas de acceso al templo son dos y datan del siglo XVIII obra de Jerónimo de Quiñones, adornadas con blasones. El claustro también dieciochesco y del mismo autor, aún conserva algunas tracerías góticas. Actualmente, esta edificación hace la función de museo, albergar una interesante colección de pintura. |
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