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PALACIO DE LA SALINA El Palacio de la Salina se construyó para Don Alonso de Fonseca y Acevedo, arzobispo de Toledo, hacia 1538. Por las mismas fechas, se iniciaba el Palacio de Monterrey, queriendo relacionar a sus autores con la fábrica de este palacio urbano. Don Alfonso de Fonseca fue un alto cargo eclesiástico del Renacimiento, que actuó como mecenas de las artes y las letras, fundando el colegio que lleva su nombre en Salamanca. Quizá su formación humanista pueda explicar los planteamientos italianizantes transportados a la arquitectura de su palacio. |
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otra parte, hay autores que defienden la existencia de un viejo edificio
gótico sobre el que se reconstruiría este palacio plateresco
renacentista hacia 1546, de mano de sus dueños Don Rodrigo de Mesía y
Doña Mayor de Fonseca, uniendo a ello la leyenda que dice que lo mandó
construir Don Alfonso de Fonseca II, arzobispo de Santiago y patriarca
de Alejandría, ofendido por la mala acogida que la nobleza de la ciudad
dispensaba a su amante Doña María de Ulloa.
Leyendas aparte, arquitectónicamente estamos ante una construcción que destaca por su fachada principal y por su patio interior. La fachada se articula en tres plantas separadas al exterior por marcadas impostas. Se abre a la calle a traves de un espléndido y excepcional pórtico compuesto por cuatro arcos semicirculares sobre columnas, a la manera de los pórticos de los palacios renacentistas italianos. En el piso noble se abren tres ventanales, y en el superior una galería de ocho arcadas semicirculares sobre machones, que recuerda a la del Palacio de Monterrey y a las de los palacios Zaragozanos. Los motivos decorativos se destinan a lugares concretos: los medallones con cabezas en relieve se sitúan en las enjutas de los arcos del pórtico y sobre los vanos. Los capiteles, ménsulas y columnillas que rodean los vanos están labrados con exquisitos motivos platerescos de tendencia clasicista y decorados con pequeñas esculturas. La arquería superior se rodea de diferentes elementos ornamentales, como cabezas aladas y, en los extremos, escudos con las cinco estrellas de los Fonseca. Este remate de fachada se puede relacionar con Rodrigo Gil de Hontañón, quien tal vez intervino en el trazado de dicha fachada; aunque la parte escultórica pueda deberse a Guillen Ferrant o a Claudio de Arciniega. El patio interior, con una estructura original por anárquica, es deudor de dos estilos, el gótico y el renacentista, además de las reformas a que fue sometido en el siglo XIX. Su acceso se hace a través de un gran arco decorado con medallones en las enjutas. Tardogótica la pared del fondo organizada en dos pisos de arquerías muy semejantes a las del patio de la Casa de las Conchas, utilizándose en ambos casos arcos mixtilíneos, hechos a base de curvas y contracurvas, que proceden, del arte hispano-musulmán. En las enjutas de los arcos se disponen escudos pertenecientes a los Mesía Fonseca, Fonseca, Foiedo y Ponce de León. Son renacentistas el pórtico con arcos semicirculares sobre columnas, decorando una vez más sus enjutas con medallones conteniendo cabezas en relieve y la galería alta del lado contrario con arcos rebajados sobre columnas y pretil plateresco que se apoya en unas grandes ménsulas a las cuales parecen ayudar a sostener el peso de la galería los atlantes que las decoran. |
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