| la
calle Tentenecio y continuar por la Ribera del
Puente; hecho esto se habrá visto todo lo citado y
se estará frente al Puente Romano, antes paso
obligado para el tráfico y hoy lugar de paseo para
viandantes..
La calzada
romana de la Ruta de la Plata supuso para Salamanca
la construcción de un puente que cruzara el río
Tormes, y que hoy es el único vestigio en la antigua
Helmántica de aquel camino viario pavimentado que
unía Emérita Augusta, Mérida, con Astúrica Augusta,
Astorga.
|
 |
No se conoce con exactitud la fecha en que fue
construido, pero es muy posible que se realizara en el siglo I,
en tiempos del emperador Vespasiano. En cualquier caso, de los
26 arcos de los que consta el puente, sólo los 15 más inmediatos
a la ciudad pertenecen a la obra original, ya que los once
restantes, afectados por la catastrófica riada del año 1677,
hubieron de ser reconstruidos. A poco que uno se fije, se
aprecia claramente la diferencia entre unos arcos y otros.
El tramo de quince ojos de
época romana está constituido por arcos de medio punto con
dovelas ligeramente almohadilladas y entre arco y arco, en el
lado que hace frente a la corriente, el puente se ve reforzado
por machones que llegan hasta el nivel del pavimento. La luz de
estoa arcos es de 4,80 metros, mientras que la longitud total
del puente es de 176 X 3.70 metros de ancho.
Por los siglos XVII y XVIII,
y hasta 1853, el puente lucía almenas. En 1681, como unión entre
la parte vieja y la nueva, se levantó un castillete, sobre arcos
con machones esféricos y una sala pintada al temple, que
remataba con un capitel emplomado. El castillo del puente fue
demolido a mediados del siglo XIX.
En el punto en el que
termina la obra romana y comienza la que se rehizo
posteriormente se encuentra situado, como en el escudo
salmantino, el verraco o toro de piedra, de época de los
Vetones. Este toro fue colocado en abril de 1974 en el lugar que
hoy ocupa, que es el que le señala el escudo de la ciudad. Sin
cabeza, permanece desde 1834, en que, desgraciadamente por
razones políticas, fue derribado y partido en dos ese totem
celta, tan unido a la ciudad como el puente y el río Tormes. La
imagen dio pie al autor del Lazarillo para marcar su obra con el
signo de la picaresca burlona y donde el niño aprendió del ciego
su primera lección.
|