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RETABLO MAYOR (CATEDRAL VIEJA)

     Salamanca es una de las ciudades donde mejor se aúnan la historia, el arte y la cultura y las dos catedrales de esta hermosa localidad castellanoleonesa son un buen ejemplo de ello. La ciudad de Salamanca ofrece al visitante un interesantísimo recorrido que invita a perderse por sus calles y que podría comenzar con una visita a sus dos Catedrales. Ambos templos están unidos y forman un impresionante conjunto monumental. La Catedral Vieja se encuentra aprisionada entre el claustro catedralicio y la Catedral Nueva, desde la cual podemos acceder al templo más antiguo. El retablo del que vamos a hablar preside el ábside de la Catedral Vieja, templo que fue edificado a mediados del s. XII, en pleno auge del Románico, aunque las obras no finalizan hasta bien entrado el s. XIII.

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      Exteriormente, la Catedral Vieja se encuentra absorbida por la Catedral Nueva, ya de los siglos XVI y XVII. De la primera es interesante destacar su famosa Torre del Gallo que tanto recuerda al cimborrio de la Catedral de Zamora, con sus torrecillas alrededor para contrarrestar el peso de la cúpula escamada.

     El interior de la Catedral Vieja es ya de transición del Románico al Gótico, tiene tres naves y cabecera tripartita, siendo la parte lateral izquierda del templo más estrecha debido al grosor de los muros de la Catedral Nueva. El retablo de la Catedral Vieja preside el fondo del ábside de la capilla mayor y es considerado como una de las principales obras pictóricas del estilo llamado Gótico Internacional. Este magnífico retablo fue realizado por una familia de pintores florentinos, los Delli, en los que se funden las características del Gótico Internacional del siglo XV con ciertas notas ya cuatrocentistas.

     El retablo cubre interiormente las ventanas del ábside y está formado por 53 tablas de un metro de altura distribuidas en once calles de cinco cuerpos cada una. En ellas se representan escenas evangélicas de la vida de la Virgen y de Cristo. El conjunto se completa con una predela con veinte cabezas de profetas dentro de arcos lobulados. Presidiendo el retablo está la imagen de la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad, realizada en el siglo XII y cubierta de bronce dorado con esmaltes y pedrería.

     Las tablas son un riquísimo repertorio iconográfico con abundantes elementos anecdóticos, tan característicos del estilo internacional y además se puede ver la utilización de paisajes y vistas urbanas como fondo de las tablas con un claro dominio de la perspectiva que nos remite a la pintura renacentista italiana. El artista principal de este magnífico retablo es Dello Delli según cuentan las fuentas. Es importante señalar, por otro lado, que el retablo culmina en la parte superior con el fresco de El Juicio Final, cubriendo el cascarón del ábside. La obra fue contratada por el Cabildo catedralicio en el año 1445. Parece ser que el artista que lo realizó fue Nicolás Florentino, hermano menor de Dello Delli, llegado a Salamanca más tarde que su hermano y poseedor de un estilo más avanzado en cuanto a formas y color. Son figuras monumentales, y podemos ver, además, un estudio importante del desnudo y de las fórmulas renacentistas que incluso se han considerado un precedente del conocido Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina (Roma) realizado en la primera mitad del siglo XVI.