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IGLESIA DE SANCTI SPIRITUS Fue donada a la orden de Santiago por Alfonso X el Sabio, perteneciendo entonces al convento de Comendadoras de Santiago, y en el año 1541 doña Leonor de Acevedo, su comendadora, obtuvo licencia para reedificar la iglesia, que consagraron en 1544. Es obra de Juan Gil el Mozo, hijo de Juan Gil de Hontañón y hermano de Rodrigo Gil de Hontañón. Intervino en su decoración Fray Martín de Santiago. |
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La iglesia reconstruida es gótica, de una nave cubierta con
bóvedas de crucería, a la que se añadieron las refinadas guarniciones
platerescas de la puerta del coro y los escudos. Es una mixtura de
gótico y renacimiento. Tiene interés su magnífica portada, que, con esquema renacentista y decoración plateresca, se mantiene "colgada" sobre la puerta de entrada, que es de medio punto con doble arquivolta y está decorada con grutescos. Es un ejemplo de transición entre el arte del tiempo de Álava y el del tiempo de Rodrigo Gil. Es un caso típico de decoración colgada, como la puerta del convento de las Dueñas o como la de la iglesia del Corpus Christi, que por el modelado de los grutescos también se le asemeja. Se compone de dos cuerpos. El primero, de la época de Álava, formado por un orden pareado de pilastras, frenteadas de balaustres, que descansan sobre ménsulas apoyadas en el muro y situadas a la altura del arranque del arco de la puerta, con grandes chambranas y los lunetos peraltados. El segundo cuerpo es una ordenación doble, con parejas de columnas abalaustradas frente a pilastras y único frontón recto. La fuerza del modelado, lo violento del claroscuro y lo fogoso de muchos detalles, anuncian ya un paso adelante camino de la técnica resoluta y amplia de Rodrigo Gil. No sabemos quién fue el ornamentista de esta singular portada, pero sí, a juzgar por los frisos y detalles, que gustaba de escenas de triunfo y paganía. Las parejas de pilastras están decoradas con grutescos y, entre ellas, estatuas sobre repisas y bajo labrados doseletes con arquitecturas y figuras. El friso del entablamento se llena con grutescos del más puro italianismo, donde lucen las fantasías de triunfos militares y desfiles en palpitante movimiento. La cornisa se decora con figurillas. En las albanegas del arco de entrada, dos medallones con cabezas de santos en relieve. Encima, una gran lápida epigrafiada con caracteres romanos. En el segundo cuerpo, entre las parejas de columnas, se abren dos huecos con arcos de medio punto embebidos en sus lados verticales, debajo, cada uno, de un robusto medallón con la cabeza en relieve de San Pedro el uno y de San Pablo el otro. A los lados de las columnas laterales y sobre el entablamento del primer cuerpo, follajes con cabezas. El friso de este orden se decora con triunfos y el tímpano del frontón con un altorrelieve alusivo al apóstol Santiago. Se atribuya a Pedro de Ibarra su intervención en la talla del tímpano. Campean dos escudos, sobre el muro a la altura del asiento del segundo cuerpo y a sus extremos. La ornamentación que cubre con exuberancia la arquitectura, es de una delicadeza exquisita, y los motivos escultóricos son alegorías relacionadas con los santiaguistas. En el coro de esta iglesia, hoy parroquia del Sancti Spiritus, hay un artesonado mudéjar con faldón de lazo que se repite en una original y pequeña tribuna. Este coro está, hoy en día, convertido en Capilla del Cristo de los Milagros. |
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