SAN JUAN DE BARBALOS

     La iglesia de San Juan de Barbalos se sitúa en el norte de la ciudad, en la plaza de San Juan Bautista, levantándose sobre la línea de las antiguas murallas medievales. Este templo igual que los de San Marcos, Sancti Espíritus, San Cristóbal o Santo Tomás Canturiense, perteneció a uno de los distintos barrios de repobladores en que se distribuía la población según la procedencia de sus habitantes.

 
   
     Su construcción se lleva a cabo en el siglo XII en plena época repobladora, cuando Salamanca no era más que un lugar donde se agrupaban gentes de muy distinta procedencia. Fue levantada en la zona en la que se asentaron lo pobladores castellanos, por los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén hacia el año 1150. Estos caballeros reconstruyeron también la iglesia de San Cristóbal situada en el otro extremo de la ciudad. El nombre de San Juan de Bárbalos es debido a que la orden poseía una encomienda en este pueblecito de la sierra salmantina.

     Se trata de una iglesia de pequeñas dimensiones al igual que la mayoría de las iglesias románicas salmantinas. Su planta es rectangular con una sola nave rematada en ábside semicircular. El arco triunfal que precede a la capilla mayor es apuntado y se apoya sobre semicolumnas con capiteles de hojas, decoración que se repite en los cimacios. La bóveda de la capilla es de cañón apuntado y se divide por un arco fajón.

     El interior se presenta desornamentado y sencillo, únicamente animado por importas que enmarcan las tres ventanas con arcos semicirculares sobre columnas. El techo de la nave presentaba originariamente cubierta de madera que resultaba más económica aunque estaba expuesta a los incendios que se trataban de evitar con las bóvedas de piedra.

     Su exterior, de piedra franca, es también sencillo, con ábside reforzado por cuatro columnas que lo dividen en tres paños enmarcando las tres ventanas de arco redondo sobre columnas pequeñas y ábacos sencillos. Destacan los canes del alero con labor muy diversa: simples molduras, motivos vegetales, cabezas de animales, hombres, violinistas y tamborileros. Cuenta con tres puertas, dos en la nave situada junto al evangelio, que comunicaba originariamente con el desaparecido claustro, muestra hojas de acanto en sus arquivoltas semicirculares. Según Villar y Macías todavía se conservan las columnas y los capiteles del antiguo claustro en un jardín próximo al templo.

     Tuvo la iglesia una torre a los pies, de la que nos ha llegado solamente el cuerpo inferior sobre el que se ha colocado una discreta espadaña o campanario.

     Entre las imágenes que se conservan en sus retablos destacan una bella virgen sedente de madera policromada datable en el siglo XV y otra del Rosario de fines del siglo XVI. Sobre la puerta de los pies se encuentra la interesante imagen del Cristo de la Zarza, de casi dos metros de altura, realizado en madera de nogal en el siglo XII.