|
IGLESIA DE SANTA MARIA DE LOS CABALLEROS Salamanca posee multitud de monumentos, unos grandiosos y muy conocidos como la Plaza Mayor o la Universidad, y otros más escondidos y menos vistosos. Pero no por ello carecen de historia, de arte o de monumentalidad. Callejeando por la ciudad, el visitante curioso podrá contemplar en plazas y rúas edificios pequeños, tanto religiosos como civiles, que poseen el encanto de lo sencillo y de lo desconocido. Uno de estos edificios es la pequeña iglesia de Santa María de los Caballeros. |
|||
![]() |
|||
|
Si se parte de la Plaza
Mayor basta con caminar por la calle Prior para llegar al Palacio de
Monterrey y, desde allí, casi sin interrupción, se suceden los palacios,
las iglesias, los conventos o las casas blasonadas. El recorrido se hará
por pequeñas alamedas, y cuando el paseante atraviese los jardines del
Campo de San Francisco conviene que se detenga un momento a contemplar
la torre del Convento de las Úrsulas y en la calle del mismo nombre, la
antigua iglesia de los caballeros.
Recogida en una pequeña plaza, la iglesia proviene de los tiempos de la repoblación de Salamanca, pero fue reedificada, como indica una lápida, en 1214. Ha sufrido a lo largo de la historia numerosas reformas, sobre todo en los siglos XVI y XVIII. Sus tres naves con cuatro arcos por cada banda se reconstruyeron en 1581. Aún se conservan pilares bizantinos. Así, en la construcción se entremezclan numerosos estilos que van desde el románico al barroco. Hoy queda libre solamente la sencilla fachada lateral, con una puerta de madera vagamente decorada y sostenida por dos velas que trazan un arco semicircular. Encima de ella podemos contemplar una sencilla hornacina con dos pilastras y un pequeño frontón triangular que guarda la imagen de la Virgen con el Niño. A los lados, dos escudos con las azucenas de la catedral. La iglesia permaneció exenta hasta que se adosó en 1886 la nueva construcción del convento de las Adoratrices, del que ahora es capilla. En su interior destaca el magnífico retablo del altar, del siglo XVI, con tres cuerpos a base de columnas jónicas, tableros pintados al óleo y buenas estatuas barrocas. Interesante es el camarín de la Virgen. Se cuenta asimismo con lo que queda de un antiguo artesonado mudéjar de entrelazado con armadura ochavada. Y no faltan enterramientos. Estos negrillos o álamos, que tanta personalidad dan a este espacio, fueron plantados en los tiempos pretéritos, pero desde siempre parecen unidos al cercano Convento de las Úrsulas, que se encuentra a la derecha de la iglesia de los Caballeros. Este cenobio, denominado también de la Anunciación, fue fundado en 1522 y, a pesar de ser esta una fecha ya tardía para el gótico, éste es el estilo que predomina en la construcción. |
|||