TORRE DEL CLAVERO

     Desde la grandiosa Plaza Mayor salmantina, nos dirigimos al sur por la calle San Pablo. Al llegar al cruce con la calle Felipe Espino, justo donde está el Palacio de la Salina o de Fonseca, torcemos a la izquierda por la calle Miñagustín y allí asoma su atractiva cresta la Torre del Clavero, haciendo esquina con la calle del Consuelo. La vista se alza para admirar esta maravilla arquitectónica.

    

 
      La airosa torre del Clavero debió pertenecer a un palacio más o menos fortificado al que se encontraba vinculada con cierta independencia, tal y como lo evidencia su actual estructura que ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los siglos siguientes a su construcción. 
     Es uno de los monumentos más bellos en Salamanca y mide veintiocho metros de altura. Su efecto arquitectónico es bellísimo. Reúne el interés de la fortaleza militar y la belleza constructiva del siglo XV.

     Con su belleza arquitectónica trae aparejada a la memoria las sangrientas escenas provocadas por la crueldad de doña María la Brava y las guerras de banderías que hubo en la ciudad durante los siglos XIV, XV y parte del XVI. Es otra muestra de cómo la nobleza salmantina se parapetó en sus palacios, que excelente fortaleza y palacio es este del resto de la residencia de don Francisco de Sotomayor. Sus salientes almenados de estilo mudéjar, le dan el tipo característico de los torreones castellanos del medievo español.

     Fue levantada en el año 1470. La torre dispone de una base cuadrada que se transforma posteriormente, a media altura, en un octógono en su segundo cuerpo, y en la parte alta de cada uno de los ocho lados aparecen adosadas otras tantas cilíndricas torrecillas a modo de falsos garitones que se apoyan en una especie de ménsulas decoradas con motivo de entrelazado y blasonadas en los centros laterales. El borde superior de la torre se remata con una banda de arquillos ciegos.

     La parte inferior del edificio, de planta cuadrada, posee en su desnuda piedra de mampostería, alguna ventana cerrada con sencilla rejería, bien cuadrada bien rectangular a modo de saetera. En el cuerpo superior, ya con piedra de sillar finamente labrada, otras ventanas también enrejadas y dispuestas de manera aleatoria, se abren al exterior de la torre.

     Las torrecillas contienen los escudos de Francisco de Sotomayor y de Diego de Anaya, que debieron ser quienes, a mediados del siglo XV, ordenaron la construcción de la torre. De haber sido así la denominación de torre del Clavero vendría dada por Diego de Anaya o por Francisco de Sotomayor, depende de los autores, que eran claveros, es decir, encargados de las llaves o guardadores, de la Orden Militar de Alcántara.

     Constituye el mejor ejemplo de torre de la ciudad, de las varias que posee Salamanca y un buen exponente de fortaleza almenada a modo de castillo medieval. Su interior no se visita por ser la sede del Centro de Documentación Europea, de propiedad particular. En definitiva, un ejemplo de arquitectura militar, de la que el viajero curioso podrá degustar, quizás un tanto empachado de iglesias, conventos, catedrales y palacios nobiliarios. Con esta torre Salamanca demuestra que su conjunto monumental es especialmente variado con edificios de todo tipo y de toda índole funcional.