CAPILLA DE LA VERA CRUZ

     El origen de esta capilla se encuentra en una congregación penitencial que se fundó en la ciudad en 1940 con el nombre de "La Penitencia de Cristo" dedicada a atender caritativamente a los enfermos y moribundos de un  de un pequeño hospital que desapareció en 1581, y que fue englobado, al igual que otros, en el Hospital General. Su asiento fue una ermita dedicada a Santa Cruz.

       En 1525 fue la cofradía de la Penitencia de Cristo se uno a la de la Inmaculada Concepción y tal vez fue este el motivo de que se rehiciera la capilla ya que existe constancia de que en ella se colocó el Santísimo Sacramento. 
    
Su fachada fue realizada por el cantero Juan Rodríguez siguiendo la traza de Martín Navarro. Su modo de hacer se relaciona con el de su maestro Rodrigo Gil de Hontañón. La portada presenta una hornacina que alberga una bella imagen de la Inmaculada Concepción, obra de Sebastián de Ávila.

     Entre 1713 y 1714, años durante los que fue comisario de la cofradía Don José Manrique de Lara, hijo del conde las Amayuelas, la iglesia se renueva. Joaquín de Churriguera dirige esta reconstrucción modificando sobre todo su interior y convirtiéndolo en un espacio totalmente barroco que logra recubriendo la media naranja , bóvedas y paredes de la nave con motivos vegetales y molduras doradas. Existen también motivos decorativos figurados entre los que destacan los de la cabecera y el crucero, que hacen alusión a la Pasión de Cristo y los de la nave, que se refieren a la Virgen, indicando así la doble titularidad de la cofradía: la Vera Cruz y la Inmaculada Concepción.

     En una hornacina situada a la izquierda de la nave se encuentra un fragmento del Lignum Crucis, colocado en un bello relicario de plata en forma de cruz, obra del orfebre Pedro de Benitez. Este relicario se situaba anteriormente en el camarín del retablo mayor, donde hoy se encuentra una talla de la Inmaculada Concepción esculpida en 1621 por Gregorio Fernández.

     El retablo mayor presenta columnas salomónicas y estípites con  hojas, cortinas y cabezas de querubines. Se corona con un gloria de ángeles en el ático que muestran la Santa Cruz y otros símbolos de la Pasión cuya autoría se atribuye a José de Larra. En los laterales se encuentran dos hornacinas con las imágenes de San Miguel y San Juan Bautista, obra quizás de Alejandro Carnicero.

     A ambos lados del presbiterio se encuentra las imágenes de San Benito de Palermo y de otro santo franciscano, realizadas por el escultor Jerónimo Pérez en 1614 para el originario retablo. En la nave se muestra una interesante escultura de Cristo Resucitado que forma parte de la procesión del Domingo de Resurrección y que es obra del siglo XVII asignada también a Alejandro Carnicero.

     Merece especial atención el frontal del altar mayor que fue realizado en concha y muestra varios pasajes de la vida de Cristo.

     Una imagen muy venerada en esta iglesia es la de Nuestra Señora de los Dolores, copia de la Virgen de los Cuchillos de Juan de Juni, esculpida en 1727 por Felipe del Corral.